Manual para al atencion psicológica

IV. PARA COMUNICARSE MEJOR
Ayudar no se trata simplemente de estar juntos o de cubrir las necesidades físicas o fisiológicas, sino también de conseguir una relación más profunda que os permita en cada momento entenderos y comprenderos en esta nueva situación con el fin de compartir los pensamientos y emociones y, de esta forma, poder respetaros mejor.

 

El pilar de este tipo de relación radica en una honesta y correcta comunicación y es a través de ésta como conseguiréis sentiros menos solos y ofreceros la mejor ayuda en todo momento.

Hay veces en que, por miedo o desconocimiento, se puede caer fácilmente en la incomunicación, lo que puede producir tal “dolor psíquico” que os lleve a quedar presos en vosotros mismos, en un “sin vivir”. Hay que tener en cuenta que muchas veces, cuando la tensión psíquica no se descarga, expresándose mediante la comunicación y el pensamiento, va a tender a salir de forma alterada:

  • De manera descontrolada (llanto, mal humor, rabia, agresividad). .Con manifestaciones de aislamiento y retraimiento.
  • A través del cuerpo, con somatizaciones que pueden dar lugar a diferentes tipos de problemas orgánicos: dolores de cabeza, digestivos, dificultad para respirar, etc…
  • Con problemas de tipo psicológico: trastornos de sueño, depresión, irritabilidad, ansiedad, etc…

     

Esto lo podréis evitar precisamente permaneciendo abiertos a la comunicación, y también conociendo y aprendiendo una serie de pautas sencillas y habilidades básicas que, practicadas hasta hacerlas habituales en vuestra relación, producen grandes cambios en ella. (Ver APÉNDICE I. técnicas de comunicación).
Para comunicarse hay que profundizar y entender más allá del significado de las palabras, y para conseguirlo tiene que establecerse una comunicación profunda a nivel de las emociones. Un encuentro interpersonal que, probablemente, hará que uno mismo oiga el eco de sus propias emociones, y de esta manera se produzcan la comprensión y el entendimiento, y surjan los afectos de manera limpia. Este tipo de comunicación permite liberar una serie de tensiones emotivas causadas por la situación de malestar general que provoca la enfermedad. (Ver APÉNDICE II. Cómo comunicarse emocionalmente).
La práctica de este modo de relación creará un cambio de actitud más positiva, desde donde puedan emerger los mensajes esperanzadores.

“Disfrutad al sentiros vivos, con esta cercanía emocional que incidirá en la mejora de vuestra calidad de vida e, incluso, ¿por qué no?, en la forma de expresarse la enfermedad….” (índice)

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